No Hay Derecho CGT-CAT

CGT-CAT demanda un protocolo antiviolencia que prevenga las posibles agresiones en las oficinas de la Seguridad Social

MADRID INSS

Ante el aumento de agresiones a compañeras y compañeros que atienden al público es necesario adoptar medidas para garantizar su seguridad. Una de las medidas preventivas más eficaces para velar por la Seguridad y la Salud de los trabajadores es la existencia de un protocolo que contemple medidas que desarrollándose consigan eliminar los riegos evitables a los trabajadores.

Recientemente hemos tenido una agresión grave a un compañero de una agencia de la TGSS de Madrid que le ha supuesto importantes lesiones físicas y la incapacidad para el trabajo. Esta agresión, si bien es especialmente grave por sus consecuencias, no es la única que se ha sufrido en distintas oficinas de Seguridad Social, ya sean del INSS, de TGSS o del SEPE.

Desde hace tiempo se percibe en las oficinas de a tención al público un aumento de la agresividad hacia las compañeras y compañeros que desarrollan esta labor. La mayoría de las ocasiones no pasan de ser malos comportamientos, comentarios despectivos, insultos o vejaciones verbales aunque en ocasiones van a mayores, como ha sido el caso, pasando a la violencia física y causando daños graves. En cualquier caso, sea leve o grave, estas agresiones van causando graves problemas de salud a quienes lo sufren tanto a nivel físico como psicológico. No hay una causa única de esta situación aunque el deterioro de los servicios públicos en los últimos años a causa de los brutales recortes agudizan este problema. Es difícil que una persona agobiada por su situación personal, dependiendo de una prestación económica que pende de un hilo, atendido en oficinas que carecen de los medios humanos y materiales necesarios para dar un servicio correcto mantenga una actitud cortés y educada. Esto no justifica estos comportamientos pero evidentemente la situación tampoco contribuye a que no se produzcan.

 Ante esta situación la Administración, como responsable de la Seguridad y Salud de las y los trabajadores que prestan servicios, debe establecer las medidas necesarias para que sucesos como estos no se produzcan. No basta con lamentarlos cuando se producen, es necesario sobre todo dotarnos de los medios necesarios para evitarlos o minimizarlos. Y estos pasan necesariamente por un protocolo de actuación ante situaciones de violencia que dote a quienes trabajamos atendiendo al público de los mecanismos necesarios. No tomar dichas medidas supone la negligencia por parte de la Administración en su cometido de protección hacia el trabajador. Por ello, CGT-CAT promueve esta toma de medidas a través de un Protocolo que reivindicamos como herramienta a utilizar por parte de las distintas entidades gestoras.

 Y como el sindicalismo de CGT-CAT no es solo reivindicativo sino también propositivo nos hemos tomado la molestia de preparar un borrador de protocolo de actuación, tomando como base otros existentes en distintos ámbitos laborales. Creemos necesario su estudio por parte de la Administración y sobre todo la participación de la plantilla en la elaboración y puesta en marcha del mismo a través de los mecanismo de información y participación necesarios, de manera que el protocolo resultante sea conocido y asumido por los beneficiarios. Si este protocolo es realizado desde los despachos sin tener en cuenta las opiniones de quienes sufren a diario estas situaciones el resultado será un bonito texto -como tantos otros- pero no será conocido y asumido como propio por los y las afectadas. Y por tanto de poca utilidad.

 El próximo periodo que comienza con las elecciones sindicales del 18 de junio no van a hacer precisamente fácil la prevención de riesgos laborales en la administración pública. Con la entrada en funcionamiento del “Acuerdazo” firmado por los sindicatos CCOO, UGT, CSIF y USO con el gobierno del PP por el que recortan, entre otras cosas el número de organismos de prevención en la AGE -en Ministerio de Empleo y Seguridad social a una exigua séptima parte- a cambio de cientos de liberados va a ser mucho más difícil vigilar y prevenir riesgos laborales. Sólo con la participación activa de la plantilla, exigiendo medidas preventivas y denunciando cada caso que se conozca, en definitiva, movilizada y exigente podremos salir del agujero al que nos han llevado tanto los recortes de los sucesivos gobiernos como la actitud cómplice y claudicante del sindicalismo de “tarjetas black”.

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